Luis Ángel Algara Lorenzana

Testimonio

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En 1990 una inversionista americana que representaba a un grupo de Estados Unidos, me solicitó mi ayuda para intervenir en un fraude que les había hecho una persona de Mazatlán y en quien por muchos años le confiaron la administración única de varias Sociedades Anónimas. El Administrador de estas empresas vendió una propiedad sin autorización de los Inversionistas sin reportar nunca esta Venta y mucho menos el dinero producto de la misma.

Recordando el refrán que dice “Más vale un mal arreglo que un buen juicio”, decidí entrevistarme con dicho administrador para exigirle cuentas en representación de la Inversionista y simplemente me mandó a “volar”, a pesar de que me habían dado autorización los inversionistas de no exigirle el producto de la venta que había hecho y simplemente que entregara los papeles de las empresas junto con su renuncia como administrador de las mismas, hice el intento de hacer un mal arreglo para evitar un buen juicio, pero no se pudo ante la intransigencia de esta persona.

Ante esta situación me tuve que ver en la necesidad de acudir a un abogado para exponerle este asunto y fue cuando conocí al Lic. David C. Alvarez Bernal. Me entrevisté con él y le expuse el problema; me hizo algunos comentarios, me indicó lo que representaría su intervención en el aspecto económico, así como el tiempo estimado para que se resolviera en una u otra forma. Con esta información me presenté con la inversionista que me había solicitado ayuda y le expuse lo que me había comentado el Lic. David Alvarez; al día siguiente me dieron autorización para aceptar la propuesta que me había hecho el Lic. David Alvarez. Casi de inmediato me presenté con el Lic. Alvarez y formalmente cerré el trato con él.

Precisamente en esos mismos días había yo conocido por otro motivo a un Notario/Litigante, que en alguna forma me “Deslumhró” con sus comentarios y supuestas experiencias en juicios de todo tipo y esto me hizo dudar respecto a la contratación que había yo hecho con el Lic. David Alvarez. Mi confusión aunada a mi ignorancia en estos temas era tanta, que tomé la estúpida decisión de cancelar el trato que había yo cerrado con el Lic. Alvarez. Con vergüenza me presenté nuevamente ante él para decirle que nuestro acuerdo quedaba cancelado por haber yo encontrado una opción más interesante para llevar el mismo asunto que le había a él planteado; no me puso ni me ofreció ningún obstáculo, todo lo contrario, me deseó que me fuera muy bien con mi asunto y el nuevo abogado.

No pasó más de una semana para darme cuenta que la decisión que había yo tomado había sido completamente equivocada; el Notario/Litigante que me había deslumhrado en un principio, en unos cuantos días opacó esa primera impresión que había yo tenido de él y esta situación me puso nervioso; tenía que hacer algo en forma inmediata, tomar una nueva decisión y tenía solo dos opciones: Buscar a un nuevo abogado o regresar con el Lic. David Alvarez. La primera opción significaba algo así como un volado… explorar entre lo desconocido; la segunda opción era regresar con la persona que originalmente me había inspirado mucha confianza, pero esta alternativa era muy difícil ya que representaba afrontar mi orgullo personal, es decir, aceptar que me había equivocado y esto es algo muy difícil de aceptar entre la idiosincrasia mexicana o al menos para mí en lo personal. Después de mucho reflexionar tomé una decisión que sinceramente me costó mucho trabajo; hacer a un lado mi orgullo y aceptar en mi interior que la había yo regado completamente. Con esta decisión ya en mente me presenté nuevamente ante el Lic. Alvarez “con la cola entre las patas” y le dije que me había yo equivocado y que deseaba regresarle nuevamente mi asunto. Sin muchos miramientos y sin hacerla de “tos”, el Lic. Alvarez de inmediato me extendió la mano y me dijo que con mucho gusto llevaría el caso. No lo recuerdo muy bien pero estoy seguro que esa noche he de haber dormido con una enorme tranquilidad después de haber tomado la decisión que tomé y la cual hasta la fecha me da mucha satisfacción.

Hice esta amplísima explicación introductora para entrar ahora si de lleno a las experiencias tenidas con el Bufete Alvarez y Asociados en materia civil, mercantil y penal.

Se presentó la demanda en contra de la persona que había cometido el fraude referido y aquí fue donde empezaron las pesadillas y sinsabores de la justicia y leyes mexicanas, y esto principalmente porque la persona demandada formaba parte de la Sociedad Mazatleca y además tenía muchas y muy pesadas influencias políticas. Lo que se empezó en un principio con una demanda terminó con aproximadamente 20 ó 25 demandas civiles, mercantiles y penales; lo que se había calculado concluir en máximo 2 años se llevó 7 u 8 años en terminarse totalmente. Lo que se creyó que no sería muy difícil iniciar y ganar pronto, se convirtió en uno de los capítulos más estresantes, escalofriantes y difíciles de mi vida.

Fue un largo y pesado camino que recorrimos, el Lic. David Alvarez estudiando, presentando y contestando demandas de todo tipo; yo por mi parte escribiendo y presentando cientos de cartas a personas y entidades de todo tipo y además efectuando visitas a diferentes Secretarios, Jueces y Magistrados para tratar de explicar de viva voz el cómo se inició el fraude originalmente y lo que nos estaba sucediendo a nosotros en las demandas presentadas debido a las “Influencias” que tenía la parte demandada.

Sin duda este fue el trago más amargo y difícil de mi vida, sin embargo, gracias a los esfuerzos y trabajo en equipo con el Bufete Alvarez y Asociados, después de esos casi 8 años se concluyó la pesadilla y ganamos la mayoría de las demandas que nosotros interpusimos y muchas otras que se habían interpuesto en nuestra contra.

Yo creo que son contados los clientes del Bufete Alvarez y Asociados que han tenido una aventura tan difícil, extenuante y larga como la que tuve yo y lo cual me da muchos elementos para poder certificar con toda claridad y certidumbre sobre la calidad moral, ética y profesional del Lic. David C. Alvarez Bernal y del despacho que él representa; sin estas cualidades del despacho Alvarez, jamás se hubieran resuelto mis asuntos exitosamente.

El haber tenido esta aventura tan estrecha y por tantos años con el Lic. David C. Alvarez me permitió una ganancia adicional: una sincera y respetuosa amistad con el Lic. Alvarez y la cual al paso de los años se ha ido fortaleciendo más y más y son precisamente esas cualidades de moral, ética y profesionalismo los pilares y virtudes que han hecho posible que el Bufete Alvarez y Asociados actualmente sea una de las empresas de abogados más importantes del noroeste de la República Mexicana, ¡sí no es que la primera!

Con gusto y satisfacción escribo este testimonio,

Luis Ángel Algara Lorenzana

Director General de Técnica Dieléctrica